Éxito a la manera de… ¿Quién?

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¿Cuál es la razón por la que hacemos las cosas de la manera que lo hacemos? No, no me refiero a recetas de cocina de la abuela que seguimos al pie de la letra como una religión para hacer el pay de manzana perfecto, pero en la vida por lo general imitamos a quienes tienen el éxito que deseamos para nosotros.

La mayor influencia a nuestra vida viene de familiares, amigos, líderes, personas a las que respetamos y hasta aquí todo va bien. El problema viene cuando no vemos la razón por la que tienen éxito y solo imitamos lo que hacen esperando tener el mismo resultado. El problema es que sacamos a Dios y su consejo de la ecuación.

Asumimos que la instrucción especifica que Dios le dio a alguien más tendrá el mismo resultado para nosotros y hacemos fórmulas para el éxito. Quitamos el único pre-requisito real que hay para que algo funcione. Algo tan sencillo que a veces descartamos y no le damos importancia; buscar la dirección de Dios.

Podemos y debemos aprender de los errores y éxitos de otros pero la única fórmula que podemos hacer para el éxito es buscar la instrucción de Dios para nosotros en el momento y lugar en el que estamos. En la Biblia esto es lo que determinaba si habría victoria en una batalla o no. No hacia diferencia si los retos eran más pequeños o más grandes, si los enemigos eran los mismos o diferentes. El requisito para tener éxito en una batalla era buscar la instrucción de parte de Dios y muchas veces el pueblo aprendió esto de la manera difícil asumiendo que lo que habían vivido antes determinaría los resultados futuros por lo que no era necesario consultar a Dios lo que les llevo a ser derrotados y avergonzados.

Hoy lo podemos ver hasta en el mundo de los negocios. Hay expertos en el tema que concluyen -ve lo que hace el 98% de personas y haz exactamente lo opuesto ya que el 98% de personas no esta teniendo éxito, esta imitando a los demás por temor al fracaso. Creo que hay algo de cierto en esto.  Por ej: Hay pocas empresas que están innovando y creando productos o soluciones nuevas. Las que lo hacen no siempre son un éxito comercial inmediato pero marcan la dirección, las tendencias. Eventualmente uno de sus productos o soluciones los lleva a una posición donde ninguna otra ha ido y se forjan un nicho en su ramo. Por otro lado hay numerosas empresas que copian aquellos productos o soluciones que han funcionado para las innovadoras pero no obtienen los mismos resultados, o solo una fracción del éxito que la original, incluso si igualan el producto. Esto es porque el arte tiene un nicho, la artesanía no.

En la Biblia son como aquellos hombres de quienes se quejaron los discípulos de Jesús, que hacían milagros en su nombre pero no andaban con ellos y a quienes Jesús simplemente dejó que siguieran pues dijo que no le hacían daño sino todo lo contrario. No nos conformemos con ser de los que solo copiaban a Jesús o a sus discípulos; seamos de los que andan con Él y siguen sus instrucciones. No busquemos fórmulas, atajos o seamos una copia de la copia. La instrucción que necesitamos para tener éxito hoy vendrá de Dios. El precio a pagar si es que se le puede llamar así es buscarle.

Poniendo el balance; hubo un tiempo en que Samuel, Josué, Timoteo, y otros fueron formados por mentores quienes les dieron ejemplo a seguir pero nunca se proclamaron como la fuente sino que les enseñaron a buscar y obedecer a Dios. Hubo otros quienes tomaron consejo como Moisés de Jetro o como los apóstoles y líderes de la iglesia escucharon a Pedro, Pablo, Bernabe y Santiago. De hecho la palabra dice que busquemos el consejo de otros, pero nada ni nadie puede ni debe reemplazar la palabra de Dios hablada a nuestra vida.

¡Busca tu respuesta en la Biblia e irás en la dirección correcta, busca una palabra de Dios para ti!

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